El Dr. Santiago I. Flores es un padre afligido, estudiante conocedor de la educación formal después de
cinco instituciones privadas (cuatro en primaria y una en secundaria) y tres
estatales (UNAM, University of Reading, UK; University of Massachusetts,
EUA). Jubilado como Profesor Titular en la UNAM , jubilado como director
técnico de Los Laboratorios Nacionales de Fomento Industrial (Secretaría de
Comercio y Fomento Industrial ahora Secretaría de Economía), y jubilado del
Instituto Mexicano del Petróleo.
LA EDUCACIÓN FRANCESA SE DISPUTA EN LAS CALLES
martes, 24 de enero de 2012
¡Dos paros nacionales!
La
manifestación de carteros y empleados del servicio postal francés cumple con la
cita solidaria y callejera al encontrarse con la imponente manifestación formada
por maestros de maternal, primaria, secundaria, y liceo en el bulevar del
Montparnasse.[1] ¿A finales de noviembre?
Desde hace tres meses que se viene hablando, en tiempo pasado, de las huelgas
de la primavera 2009. No sólo había ya
balances de ‘conteo rápido’ sino que, desde agosto, se podía leer en el
ciberespacio contribuciones conteniendo análisis y enseñanzas del ‘fracaso’ del
movimiento en defensa de la educación e investigación francesas. Para
septiembre aparecía el libro l’université
et la recherche en colère, donde 25 personajes estructuran 368 páginas bajo
la dirección de Claire-Akiko Brisset quienes lo subtitulan Un mouvement social inédit.
Emmanuel
Barot subraya[2] “…La experiencia de una
huelga de esta amplitud, es la experiencia simultánea de la comprensión de los
mecanismos actuales y de la voluntad de ‘nuevas prácticas, de una nueva
existencia social’, experiencia simultánea de la que habitualmente está
separada por la trinchera del «realismo»: lo establecido y lo posible. La lucha abierta es el momento donde esa
trinchera se reduce tendenciosamente, y donde el «círculo», vicioso en tiempos
normales, puede devenir virtuoso”
¿Es
la resaca, o el inicio de otra ola del mismo oleaje? No lo sé.
Sé, en cambio, que en los primeros meses del año sucedió algo insólito. Tanto que me sirvió para sabotear una
somnolienta reunión: ¡En estos días 80 universidades se encuentran en huelga en
toda Francia! Si a esto no se le puede llamar cresta de la ola no tengo idea de
a qué sí. No soy historiador, ni cronista, pero como amante inseguro de la
historia, me reservo el derecho a dudar de ella, y más de la oficial, por lo
que de vez en cuando me arriesgo con la ‘otra’, la realmente sucedida,
inmensamente vaga, escurridiza, que sólo deja ver de ella atisbos de los
harapos que la cubren.
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[1] Apareció en Le Monde el 24 de Noviembre, 2009.
[2] Quelques leçons
théoriques et lignes tactiques tirées de l’échec de la grève du printemps 2009 documento escrito por Emmanuel Barot, Université Toulouse II – Le
Mirail, Département de Philosophie, maître de conférences
Se abre paréntesis histórico artesanal.
Mi
conocimiento sobre el movimiento francés era demasiado fragmentado cuando en
aquella reunión forcé el cambio de tema.
Y, prácticamente, nulo antes de enero de 2009. Fue mi hija Lucía quien nos enteró (a toda la
familia) de lo que estaba pasando en la Universidad de Toulouse fundada en 1229,
y en Francia toda. Ella se encontraba a pocos
días de empezar su último semestre de licenciatura en Filosofía.
Aunque
la extrañamos muchísimo, nos reconfortaba que estudiara en una ciudad tan bella
y tranquila. La sureña ciudad de
Toulouse, la más importante del mediodía pirinéico, y la cuarta de Francia no
ha perdido su aire del siglo XII, ni el medieval, a pesar de la presencia de
las empresas de tecnología de punta, y de ser el centro aeroespacial europeo.
La comunicación con Lucy es tan frecuente como lo deseamos gracias a la internet y sus diversas vías: correo electrónico para mensajes largos e intercambio de documentos; charla escrita directa con uno o más conversadores; pero no hay como escuchar su voz, cosa que hacemos todo el tiempo que ella nos deja.
La comunicación con Lucy es tan frecuente como lo deseamos gracias a la internet y sus diversas vías: correo electrónico para mensajes largos e intercambio de documentos; charla escrita directa con uno o más conversadores; pero no hay como escuchar su voz, cosa que hacemos todo el tiempo que ella nos deja.
Esa
noche de enero nevaba en Toulouse, donde suele nevar poco y rara vez, y Lucy
describía, para nosotros, lo atractiva que se veía la iglesia gótica Notre Dame de la Dalbade de finales del
siglo XV, cuya iluminada fachada puede contemplar desde la ventana de su
habitación.
Su descripción, particularmente elocuente, casi me impidió detectar pequeñísimos cambios en el tono de su voz. Cuando le pregunté, con el mayor tacto que me fue posible, cómo le había ido en los exámenes del semestre que acababa de terminar (en su caso el penúltimo de la Licenciatura en Filosofía), me contestó que todavía no le entregaban oficialmente las calificaciones, pero que había salido muy bien en todo, incluso en la materia que más le preocupaba, la profesora le informó que había obtenido una calificación de 17 sobre 20 (lo que es muy bueno tratándose del estilo francés de calificar).
Su descripción, particularmente elocuente, casi me impidió detectar pequeñísimos cambios en el tono de su voz. Cuando le pregunté, con el mayor tacto que me fue posible, cómo le había ido en los exámenes del semestre que acababa de terminar (en su caso el penúltimo de la Licenciatura en Filosofía), me contestó que todavía no le entregaban oficialmente las calificaciones, pero que había salido muy bien en todo, incluso en la materia que más le preocupaba, la profesora le informó que había obtenido una calificación de 17 sobre 20 (lo que es muy bueno tratándose del estilo francés de calificar).
Después
de que la felicité y apapaché verbalmente, añadió: “No, si ahí no está el problema…”
Cuando creí tener permiso de mi amada interlocutora para inquirir cuál
era el problema, o dónde sí estaba el
problema, reviró endureciendo el tono: “¿Acaso
no estás enterado de lo que ha estado pasando con la ley Pécresse?”, “No tengo ni idea de qué trata esa ley”, “Pues está afectando a toda Francia y quisiera saber qué opinas”, “…Deja que me informe. …y por lo demás ¿cómo
te sientes de salud?”, “Tengo que
cocinar, nos comunicamos pronto, salúdame a todos, los quiero mucho.” Más
le valía a su padre tener alguna opinión para la próxima vez que hablaran.
Y me
puse a buscar información. En los
periódicos mexicanos, nada; en el New
York Times, nada; en The Economist,
nada. Mi mujer me envió el trabajo “¿Refundación
de la universidad francesa?” del mexicano Roberto Rodríguez Gómez,
publicado en septiembre de 2007. Leyendo la primera página del documento
aprendí que Pécresse es el apellido de la ministra de Educación Superior e
Investigación del gobierno de Nicolás Sarkozy, y que la ley llamada
coloquialmente Pécresse es la Ley relativa a las Libertades y
Responsabilidades de las Universidades, LRU, vigente a partir del 11 de
agosto de 2007. Me urgía saber qué
estaba pasando en el 2009, por lo que pospuse la lectura del documento. Le solicité a Google el sitio de Le Monde,
el principal diario francés. Apenas y
encontré cosas que complementé con las que proporcionaba el cotidiano de
centro-izquierda, Libération.
Reanudé
las conversaciones con Lucía tocando apenas el tema universitario, pero
sintiendo que mi profunda ignorancia disminuía, poquito pero disminuía. Confieso que seguía sin revisar 2007 ni 2008,
antecedentes lógicos del enero 2009. De
manera semejante a declarar el detonante al 22 de marzo de 1968, día en que
miles de estudiantes toman la Universidad de Nanterre después de ser reprimidos
violentamente al manifestarse en las calles exigiendo participar en política.
Un hecho es tan bueno como otro para etiquetarlo de ‘inicio’. La Revolución de Mayo en Francia, menciona, además de la anterior, a noviembre de 1967 cuando los problemas causados por la ‘superpoblación’ estudiantil lleva a 10 000 estudiantes de Nanterre a declarar la huelga general. Y antes de situar las verdaderas causas en el plano mundial, rescata las manifestaciones en París del 21 de febrero de 1968. Recurrí al documento histórico que cito arriba, porque me fue imposible espantar a los fantasmas que rondaban mis circunvoluciones. Eran dos fantasmas entrañablemente amigables, mucho más que Gasparin. Sin dudar, volví a hojear esos dos libros inseparables: La ‘Revolución de Mayo’ en Francia, cuadernito que caería en mis manos algún día de agosto en la Ciudad Universitaria de 1968, y que me bebí, como ahora me bebo un buen vino francés ‘metido a la botella en las mazmorras del castillo’; el otro libro es ‘1968 el mayo de la revolución’, aparecido 31 años después. Ambos escritos por el mismo autor. Es posible que en la actualidad sobrevivan pocos ejemplares de este documento que no aclara su autoría. Afortunadamente, Armando Bartra retoma lo escrito por el joven Bartra tres décadas antes. Lo imagino alisando sus canas mientras lo analiza. Decide dejarlo tal cual, aunque le incorpora al principio una “noticia”, y una introducción, que denominó Un joven fantasma recorre el mundo. Cierra la tenaza, 139 páginas después, con La revuelta de julio en México, esto le permite publicar en 1999 un libro propio de este siglo.
Un hecho es tan bueno como otro para etiquetarlo de ‘inicio’. La Revolución de Mayo en Francia, menciona, además de la anterior, a noviembre de 1967 cuando los problemas causados por la ‘superpoblación’ estudiantil lleva a 10 000 estudiantes de Nanterre a declarar la huelga general. Y antes de situar las verdaderas causas en el plano mundial, rescata las manifestaciones en París del 21 de febrero de 1968. Recurrí al documento histórico que cito arriba, porque me fue imposible espantar a los fantasmas que rondaban mis circunvoluciones. Eran dos fantasmas entrañablemente amigables, mucho más que Gasparin. Sin dudar, volví a hojear esos dos libros inseparables: La ‘Revolución de Mayo’ en Francia, cuadernito que caería en mis manos algún día de agosto en la Ciudad Universitaria de 1968, y que me bebí, como ahora me bebo un buen vino francés ‘metido a la botella en las mazmorras del castillo’; el otro libro es ‘1968 el mayo de la revolución’, aparecido 31 años después. Ambos escritos por el mismo autor. Es posible que en la actualidad sobrevivan pocos ejemplares de este documento que no aclara su autoría. Afortunadamente, Armando Bartra retoma lo escrito por el joven Bartra tres décadas antes. Lo imagino alisando sus canas mientras lo analiza. Decide dejarlo tal cual, aunque le incorpora al principio una “noticia”, y una introducción, que denominó Un joven fantasma recorre el mundo. Cierra la tenaza, 139 páginas después, con La revuelta de julio en México, esto le permite publicar en 1999 un libro propio de este siglo.
Al
pasar algunas semanas ante la pregunta ¿Estás hablando de otra huelga
estudiantil francesa? Podía contestar: No, los profesores e investigadores de
80 universidades francesas votaron por hacer huelga. Al principio los estudiantes jugaron un papel
de apoyo, meses después las crepas dieron la vuelta. ¡Inconcebible! Se
asombraría otro.
Yo no recuerdo nada parecido en México, y mi posible olvido lo compenso mencionando Quand la plèbe fait l’Histoire, título que Stéphane Legrand escogió para su reseña del viernes 25 de enero 2008 en Le Monde, dedicado al libro de Martin Breaugh, L’Expérience plébéienne. Une histoire discontinue de la liberté politique donde demuestra cómo la democracia se nutre de la insurrección, y lo hace analizando las revueltas populares, ocurridas desde la antigüedad hasta la época contemporánea. Stéphane Legrand empieza su reseña aclarando a sus lectores que “Se tiene siempre razón al insurreccionarse. Pero la insurrección no es ni la revuelta ni una revolución, es otra cosa y más que un hecho histórico: una dimensión fundamental de nuestra experiencia, es decir de nuestra relación con el mundo, con los otros y con nosotros mismos. Esta experiencia es la de la ‘plebe’, tal como la presenta Martin Breaugh.”
Pero los profesores e investigadores caen un poco más dentro de los ‘patricios’ que del lado de los ‘plebeyos’ ¿o no? ¿Por qué se fueron, entonces, a la huelga los profesores e investigadores? Para contrarrestar la implantación de programas gubernamentales enfocados a reformar las condiciones académico laborales de la educación superior y la investigación en las universidades públicas de toda Francia, incluyendo los requisitos para contratar maestros de primaria y secundaria.
Las organizaciones de profesores e investigadores solicitaron, y luego exigieron, negociar cambios y ajustes a las reformas diseñadas unilateralmente por la burocracia ministerial. Pero, lo que realmente detonó la movilización fue el rechazo, y desdén, mostrado por el Ministerio de Educación Superior e Investigación hacia el deseo de participación. Pero, ¿A quién se le ocurre optar por el enfrentamiento y la ruptura?
Yo no recuerdo nada parecido en México, y mi posible olvido lo compenso mencionando Quand la plèbe fait l’Histoire, título que Stéphane Legrand escogió para su reseña del viernes 25 de enero 2008 en Le Monde, dedicado al libro de Martin Breaugh, L’Expérience plébéienne. Une histoire discontinue de la liberté politique donde demuestra cómo la democracia se nutre de la insurrección, y lo hace analizando las revueltas populares, ocurridas desde la antigüedad hasta la época contemporánea. Stéphane Legrand empieza su reseña aclarando a sus lectores que “Se tiene siempre razón al insurreccionarse. Pero la insurrección no es ni la revuelta ni una revolución, es otra cosa y más que un hecho histórico: una dimensión fundamental de nuestra experiencia, es decir de nuestra relación con el mundo, con los otros y con nosotros mismos. Esta experiencia es la de la ‘plebe’, tal como la presenta Martin Breaugh.”
Pero los profesores e investigadores caen un poco más dentro de los ‘patricios’ que del lado de los ‘plebeyos’ ¿o no? ¿Por qué se fueron, entonces, a la huelga los profesores e investigadores? Para contrarrestar la implantación de programas gubernamentales enfocados a reformar las condiciones académico laborales de la educación superior y la investigación en las universidades públicas de toda Francia, incluyendo los requisitos para contratar maestros de primaria y secundaria.
Las organizaciones de profesores e investigadores solicitaron, y luego exigieron, negociar cambios y ajustes a las reformas diseñadas unilateralmente por la burocracia ministerial. Pero, lo que realmente detonó la movilización fue el rechazo, y desdén, mostrado por el Ministerio de Educación Superior e Investigación hacia el deseo de participación. Pero, ¿A quién se le ocurre optar por el enfrentamiento y la ruptura?
Sí, ¿A quién?
La intransigencia gubernamental quedó cristalizada frente a l pueblo Francés, y frente a todo el mundo, el 22 de enero de 2009 en el discurso del Presidente de la República Francesa [Ver discurso completo en sitio web de la PRF], Nicolás Sarkozy para lanzar la "Reflexión para la Estrategia Nacional sobre la Investigación y la Innovación." En esa ocasión se disiparon los rumores sobre cuál era la posición real, no ya de la ministra de Educación Superior e Investigación, Madame Valérie Pécresse, sino del propio presidente de la República, Nicolás Sarkozy.
El presidente Sarkozy resaltó lo obsoleto del sistema universitario. Sin explicar lo que para él significaba la palabra "autonomía", ni el concepto "universidad autónoma", manifestó la necesidad de que las universidades adquirieran ese estatus. Criticó el sistema de investigación e innovación "a la francesa", calificándolo de "sistema desastroso", el cual "multiplica las estructuras y despilfarra los medios". Aseguró que Francia "no está dentro del pelotón de países industrializados que encabeza la investigación y la innovación", y aclaró, que no acusaba a nadie, pero que "se ha reculado ante la necesidad de reformar nuestras universidades y nuestros organismos de investigación".
Después de expresar su total apoyo a la acción de Valérie Pécresse, le dice al mundo que él ve en la evaluación la recompensa al desempeño, y que "sin evaluación no hay desempeño". Para seguir inyectando dinero a la investigación sólo puso una condición: "que las reformas sigan su curso. Sin reformas no habrá medios suplementarios". Y puntualizó su propuesta de ir colocando progresivamente a las universidades autónomas en el centro del dispositivo de la investigación y la innovación, para lo cual los organismos de investigación deberían transformarse en agencias de medios. "Por lo que vamos a simplificar la organización del Centro Nacional de Investigación Científica, CNRS, creando institutos internos que sean agencias de medios."
En El Pensamiento Político de la Derecha, Simone de Beauvoir, señala que "...el tono categórico que adoptan por lo general los escritores de derecha. No somenten sus ideas al juicio de los demás, sino que anuncian verdades cuyo valor personal es la única, suficiente garantía. Demostrar sería rebajarse." Reflexiona sobre una de las muchas paradojas del pensamiento burgués: "los 'miembros activos' de la burguesía creen en la ciencia, la hacen, la aplican, pero sus ideólogos perseveran en desacreditarla".
La soberbia de Nicolás Sarkozy lo cegó a tal grado que creyó convertir en aliado al premio Nobel de Física 2007, Albert Fert, por el simple hecho de lisonjearlo en su discurso del 22 de enero 2009. Lo llamó "símbolo del matrimonio entre la investigación fundamental del más alto nivel y la innovación de mayor desempeño", esto a pesar de que Sarkozy sabía, supongo, que el Dr. Fert había aclarado, justo el día que le otorgaron el Nobel, que no se dejaría manipular. En el periódico Libération publicaron las palabras de Albert Fert que muestran su sentir: "En este periodo de transformación de nuestro sistema de investigación, deseo decir a nuestra ministra Valérie Pécresse que evite un enfoque ideológico que le impida conservar de manera absoluta la capacidad de coordinación, de elaboración de una estrategia nacional del Centro Nacional de la Investigación Científica, CNRS, de la que la Agencia Nacional de la Investigación, ANR, no está dotada." El Nobel agregó que "si bien es cierto que la investigación es importante para la economía, ella comienza por los trabajos fundamentales los cuales no se transfieren de manera fluida hacia las empresas (...) Lo siento [le dijo al entrevistador], debo dejarlo, el señor Sarkozy me llama".
"En 2007, deslizarse por las nieves de antaño es un placer."
En un libro escrito en 2008 por André y Raphael Glucksmann, el padre (André) le "cuenta" al hijo (Raphael), o más bien al presidente Francés, como lo sugiere el título Mai 68 expliqué a Nicolas Sarkozy:
"[...]En Mayo del 68, París es un poema. En 2007, deslizarse por las nieves de antaño es un placer". "[...] resulta conmovedora esta capital sublevada, esta ciudad salpicada de palabras y que rehace el mundo en cualquier esquina". "[...] Las fábricas abren sus puertas, las trabajadoras cuentan su día a día, y juran que 'nunca más' soportarán la cadena, los ritmos de trabajo, el cansancio, el aburrimiento, la mugre, el acoso, que ya no aguantarán a los jefecillos, a los jefazos, a los machos, ni una vida limitada a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa."
El balance al que llegó Nicolás Sarkozy sobre el clima preelectoral de principios de 2007, lo llevó a pronunciar en Bercy un discurso donde lo central fue la descalificación total de Mayo del 68. Raphael Glucksmann puntualiza que lo dicho por Sarkozy "Es un golpe táctico, pero no sólo eso. Lo que se dice en Bercy exige una respuesta sobre el fondo de la cuestión. ¿Mayo del 68 es, o no, responsable del hundimiento de los valores comunes, del desastre de la escuela, del individualismo triunfante, de la degeneración de las instituciones?"
Raphael Glucksmann prefiere, en el diálogo con su padre André, citar directamente los "[...]términos exactos de la acusación sarkozista: 'mayo del 68 nos impuso el relativismo intelectual y moral. Los herederos de Mayo del 68 impusieron la idea de que todo se valía, de que no había ninguna diferencia entre el bien y el mal [...] Proclamaron que todo estaba permitido, que se había acabado la autoridad [...] La herencia de Mayo del 68 ha liquidado la escuela de Jules Ferry [NOTA DEL AUTOR: es el que llamaba 'Petit Roi' al presidente Thiers, el mismo que fue alcalde de París antes, durante, y después de la Comuna de París. Georges Valance en su biografía de Thiers (2007, Flammarion) expresa que lo menos que se puede decir de la reacción de Jules Ferry frente a la terrible represión contra los comuneros es que no se escandalizó demasiado.]. Acusa al 68 de haber 'introducido el cinismo en la sociedad y la política', de haber permitido «el culto al dinero, la deriva del capitalismo financiero» e incluso de ser el origen «de los contratos blindados y los empresarios sinvergüenzas»…”
Papá
Glucksmann comparte un correo electrónico dirigido a Sarkozy justo después del
discurso: “… Estimado Nicolás, No digo que sea malo tomar como blanco a los
rezagados del Mayo del 68, que quieren repetir la maniobra de ‘el fascismo no
pasará’.” “…Seamos serios: - Hablamos de la mayor huelga obrera de la historia
de Francia y del mundo, de ahí el legítimo sentimiento de dignidad del
trabajador (fue, en cierto sentido, algo mucho mayor que el Frente
Popular). – Hablamos de conquistas
sociales (acuerdos de Grenelle). –
Hablamos de un desbloqueo de la sociedad francesa. – Hablamos de una ‘crisis de civilización’
(Malraux le dio la bienvenida). Como cualquier crisis, dio lugar a lo mejor y a
lo peor. Lo peor fue el acomodo a un
nihilismo que ya existía antes y en otros lugares, y al que te has referido en
Bercy. Lo mejor, de lo que no hablas,
fue, sobre todo en Francia, el espíritu antitotalitario, la contestación a los
‘crápulas estalinistas’, el comienzo del fin del Partido Comunista
Francés. George Marchais condenó Mayo
del 68 diciendo: es un ‘complot’ gaullista…”
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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> Ver discurso completo en sitio web de la presidencia de la república
francesa.
<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--> Llamó ‘Petit Roi’ al Presidente Thiers. Maire de París antes, durante y
después de la Comuna
de París. Georges Valance en su biografía de Thiers (2007, Flammarion) dice que
lo menos que se puede decir de la reacción de Jules Ferry frente a la terrible
represión contra los comuneros es que no se escandalizó demasiado.
Sí, ¿A quién?
La
intransigencia gubernamental quedó cristalizada frente al pueblo Francés, y
frente a todo el mundo, el 22 de enero de 2009[1] en el
discurso del Presidente de la República Francesa Nicolás Sarkozy para lanzar la
Reflexión para la Estrategia Nacional
sobre la Investigación y la Innovación. En
esa ocasión se disiparon los rumores sobre cuál era la posición real, no ya de
la Ministra de Educación Superior e Investigación, Madame Valérie Pécresse,
sino del propio Presidente de la República, Nicolás Sarkozy.
El
presidente Sarkozy resaltó lo obsoleto del sistema universitario. Sin explicar lo que para él significaba la
palabra “autonomía” ni el concepto “universidad autónoma”, manifestó la
necesidad de que las universidades adquirieran ese estatus. Criticó el sistema de investigación e
innovación “a la francesa”,
calificándolo de “sistema desastroso”,
el cual “multiplica las estructuras y
despilfarra los medios”. Aseguró
que Francia “no está dentro del pelotón
de países industrializados que encabeza la investigación y la innovación”,
y aclaró, que no acusaba a nadie, pero que “se
ha reculado ante la necesidad de reformar nuestras universidades y nuestros
organismos de investigación.”
Después de expresar su total apoyo a la acción de Valérie Pécresse, le
dice al mundo que él ve en la evaluación la recompensa al desempeño, y que “sin evaluación no hay desempeño”. Para seguir inyectando dinero a la
investigación sólo puso una condición: “que
las reformas sigan su curso. Sin
reformas no habrá medios suplementarios”.
Y puntualizó su propuesta de ir colocando progresivamente a las
universidades autónomas en el centro del dispositivo de la investigación y la
innovación, para lo cual los organismos de investigación deberían transformarse
en agencias de medios. “Por lo que vamos a simplificar la
organización de CNRS [Centro Nacional de Investigación Científica] creando institutos internos que sean
agencias de medios.”
En
El Pensamiento Político de la Derecha,
Simone de Beauvoir, señala que “…el tono
categórico que adoptan por lo general los escritores de derecha. No someten sus
ideas al juicio de los demás, sino que anuncian verdades cuyo valor personal es
la única, suficiente garantía. Demostrar sería rebajarse.” Reflexiona sobre una de las muchas paradojas
del pensamiento burgués: “los ‘miembros
activos’ de la burguesía creen en la ciencia, la hacen, la aplican, pero sus
ideólogos perseveran en desacreditarla”.
La
soberbia de Nicolás Sarkozy lo cegó a tal grado que creyó convertir en aliado
al premio Nobel de Física 2007, Albert Fert, por el simple hecho de lisonjearlo
en su discurso del 22 de enero 2009. Lo llamó “símbolo del matrimonio entre la investigación fundamental del más alto
nivel y la innovación de mayor desempeño”, esto a pesar de que Sarkozy
sabía, supongo, que el Dr. Fert había aclarado, justo el día que le otorgaron
el Nobel, que no se dejaría manipular.
En el periódico Liberation
publicaron las palabras de Albert Fert que muestran su sentir: “En este periodo de transformación de nuestro
sistema de investigación, deseo decir a nuestra ministra Valérie Pécresse que
evite un enfoque ideológico que le impida conservar de manera absoluta la
capacidad de coordinación, de elaboración de una estrategia nacional del Centro
Nacional de la Investigación Científica, Cnrs, de la que la Agencia Nacional de
la Investigación (ANR) no está dotada.” El
Nobel agregó que “si bien es cierto que la
investigación es importante para la economía, ella comienza por los trabajos
fundamentales los cuales no se transfieren de manera fluida hacia las empresas
(…) Lo siento, debo dejarlo, el señor Sarkozy me llama”.
“En 2007, deslizarse por las nieves de antaño es un
placer.”
En un libro
escrito en 2008 por André y Raphaël Glucksmann el padre (André) le “cuenta” al
hijo (Raphaël), o más bien al Presidente francés, como lo sugiere el título Mai 68 expliqué à Nicolas Sarkozy : “…En Mayo del 68, París es un poema. En 2007, deslizarse por las nieves de antaño
es un placer.” “…resulta conmovedora esta capital sublevada,
esta ciudad salpicada de palabras y que rehace el mundo en cualquier esquina.”
“…Las fábricas abren sus puertas, las
trabajadoras cuentan su día a día, y juran que ‘nunca más’ soportarán la
cadena, los ritmos de trabajo, el cansancio, el aburrimiento, la mugre, el
acoso, que ya no aguantarán a los jefecillos, a los jefazos, a los machos, ni
una vida limitada a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa.”
El
balance al que llegó Nicolás Sarkozy sobre el clima preelectoral de principios
de 2007, lo llevó a pronunciar en Bercy un discurso donde lo central fue la
descalificación total de Mayo del 68. Raphaël
Glucksmann puntualiza que lo dicho por Sarkozy “Es un golpe táctico, pero no sólo eso.
Lo que se dice en Bercy exige una respuesta sobre el fondo de la
cuestión. ¿Mayo del 68 es o no
responsable del hundimiento de los valores comunes, del desastre de la escuela,
del individualismo triunfante, de la degeneración de las instituciones?”
Raphaël Glucksmann, en el dialogo con su padre André, prefiere citar
directamente al entonces candidato Sarkozy: “…términos
exactos de la acusación sarkozista: «Mayo del 68 nos impuso el relativismo
intelectual y moral. Los herederos de
Mayo del 68 impusieron la idea de que todo se valía, de que no había ninguna
diferencia entre el bien y el mal […]. Proclamaron que todo estaba permitido,
que se había acabado la autoridad […].
La herencia de Mayo del 68 ha liquidado la escuela de Jules Ferry[2]». Acusa al 68
de haber «introducido el cinismo en la sociedad y la política», de haber
permitido «el culto al dinero, la deriva del capitalismo financiero» e incluso de ser
el origen «de los contratos blindados y los empresarios sinvergüenzas»…”
Papá
Glucksmann comparte un correo electrónico dirigido a Sarkozy justo después del
discurso: “… Estimado Nicolás, No digo que sea malo tomar como blanco a los
rezagados del Mayo del 68, que quieren repetir la maniobra de ‘el fascismo no
pasará’.” “…Seamos serios: - Hablamos de la mayor huelga obrera de la historia
de Francia y del mundo, de ahí el legítimo sentimiento de dignidad del
trabajador (fue, en cierto sentido, algo mucho mayor que el Frente
Popular). – Hablamos de conquistas
sociales (acuerdos de Grenelle). –
Hablamos de un desbloqueo de la sociedad francesa. – Hablamos de una ‘crisis de civilización’
(Malraux le dio la bienvenida). Como cualquier crisis, dio lugar a lo mejor y a
lo peor. Lo peor fue el acomodo a un
nihilismo que ya existía antes y en otros lugares, y al que te has referido en
Bercy. Lo mejor, de lo que no hablas,
fue, sobre todo en Francia, el espíritu antitotalitario, la contestación a los
‘crápulas estalinistas’, el comienzo del fin del Partido Comunista
Francés. George Marchais condenó Mayo
del 68 diciendo: es un ‘complot’ gaullista…”
[1] Ver discurso completo en sitio web de la presidencia de la república
francesa.
[2] Llamó ‘Petit Roi’ al Presidente Thiers. Maire de París antes, durante y
después de la Comuna
de París. Georges Valance en su biografía de Thiers (2007, Flammarion) dice que
lo menos que se puede decir de la reacción de Jules Ferry frente a la terrible
represión contra los comuneros es que no se escandalizó demasiado.
El detonante en 2009.
Desconozco lo
que Nicolás Sarkozy, candidato a la Presidencia de la República Francesa le habrá
contestado a su crítico y ‘fan’ filósofo,
y ni siquiera si le contestó o no. Por
lo que sucedió a lo largo de este año 2009, tengo la impresión de que Sarkozy
no es muy propenso a escuchar a los que se dirigen a él, no importando el nivel
intelectual o científico que posean, cosa que la Beauvoir decía hace años sobre
ejemplares de su clase más destacados que él.
En fin, creo que su discurso del 22 de enero de 2009, por un lado,
enfrentado a la revisión crítica que del mismo hicieron miles de profesores –
investigadores y trabajadores de la educación formal franceses, por el otro se
puede denominar el detonante.
O
antecedentes como los mencionados por André Glucksmann: “…Volvamos al ejemplo recurrente de la escuela de Jules Ferry maltratada,
volvamos a la cantinela con la que nos machacan los oídos. Ustedes dijeron: «destrucción de la
universidad». ¿Lo
consiguieron? Pongamos de una vez las cosas en su orden cronológico: no fue
Mayo del 68 el que puso en crisis la escuela, sino que fue la escuela en crisis
la que condujo a Mayo del 68. Desde el
65, «la explosión escolar ligada al ‘baby-boom’ (1945) había sembrado el país
de centros de enseñanza secundaria, los nuevos CES. La prolongación de la escolarización llegó a
la universidad. En menos de diez años,
el número de bachilleres se multiplicó prácticamente por diez. Entonces abrieron sus puertas los primeros
campus, como el de Nanterre». La
masificación, que se ha mantenido hasta nuestros días, desestabilizó la escuela
de la tercera República.”
“La escuela de Jules Ferry tenía
una función social evidente: la primaria para todos vinculaba a agricultores y
obreros con la nación, seleccionando a los más meritorios para que ascendieran
socialmente mediante el estudio. La enseñanza secundaria seguía reservada a los
pequeñoburgueses y a los proletarios o campesinos sobresalientes. A la universidad sólo accedían los hijos de
las elites y lo mejorcito de las clases populares. Estratificación y ascensor social: la
estructura escolar se adecuaba a la estructura de la sociedad y la
organizaba. Este mecanismo bien
lubricado funcionó sin demasiados contratiempos durante decenios. Si antiguamente la escuela tenía una función
correctora de las desigualdades y recompensaba el mérito de los más dotados,
seleccionados entre las clases trabajadoras, en 1968 la epopeya de los húsares
negros había ido a sumarse a las leyendas muertas. Hacía
mucho que el edificio universitario no respondía a la demanda. Nos asfixiábamos. Había que respirar.”Y empiezan las huelgas.
Lucía me
informa, el 27 de enero en la noche, que la Universidad París-III había iniciado
su movimiento de huelga esa mañana, que si quería detalles le echara un ojo al
blog Science2. Fue la primera vez que nos manifestó tener
sentimientos cruzados. Por un lado, le
parecía inaceptable y autoritaria la posición del gobierno de Sarkozy, tanto
que apoyaba las diferentes modalidades de lucha que los profesores estaban
adoptando, y por otro, en el plano personal se sentía inquieta porque, en caso
de que los profesores de la Universidad
de Toulouse II se fueran a la huelga, desperdiciaría el dinero que le enviábamos para
su manutención. Sin negar el gran
esfuerzo económico que hacemos, sentí que lo que ella aprendería, no importando
la posición que adoptara, era parte insoslayable de su formación como persona. Si las intenciones últimas de los
neoliberales de privatizar la educación superior francesa se alcanzasen, no
habría manera de que con los medios familiares se financiara los estudios
actualmente gratuitos. Corrijo, si la
universidad francesa, cobrara inscripción y colegiatura, pública o privada, no
estaríamos hablando de ello.
En
relación con esto, me llamó la atención el comentario de Sophie Rabau, Maestra
de Conferencia en Literatura Comparada en París-III, expresado durante la
entrevista telefónica con el responsable del blog Science2: “Los estudiantes están con toda seguridad inquietos
y se preguntan cómo le van a hacer para recuperar los cursos. Pero otros nos preguntan ¿por qué tener tanta
consideración? La mayoría de los colegas
de mi Unidad de Formación e Investigación, UFR, no están dando cursos, sino
invitando a los estudiantes a discutir la situación. De golpe esta no parece una huelga, la
facultad está muy calmada, los estudiantes asisten, nosotros les pedimos venir,
para informarse sobre las razones de nuestro movimiento. Deseamos que ellos platiquen con sus padres,
que comprendan que éste no es un movimiento corporativista”.
Esto
último muestra similitudes entre lo que piensan la gente común, de aquí y de
allá, sobre el corporativismo. La
Maestra de Conferencias parece pensar que el apoyo de los padres, o su rechazo,
depende de que al movimiento no lo lidere el corporativismo. Está orgullosa de que éste sea un movimiento
donde la gran mayoría de los universitarios juegan el papel central. Las
sutilezas hacen la diferencia. En México son bien conocidos los seudo sindicatos
que son bizarras organizaciones burocráticas diseñadas para proteger los
intereses del estado o los sindicatos “blancos” creados por los empresarios,
ambas especies trabajan contra los derechos laborales de los trabajadores; hay
sin embargo sindicatos independientes que obedecen a los intereses de los
sindicalizados. En Francia las
actividades sindicales están mucho más extendidas y reconocidas como defensores
de los derechos laborales, pero no escapan a la burocratización y a la
comodidad del estatus quo. En el mayo de 1968 a regañadientes y ante el
hecho inminente de ser rebasados por los obreros y trabajadores de base las
centrales obreras y el Partido Comunista Francés organizan un paro de 24 horas
en apoyo al movimiento, esto después de diez días de combates en las calles. Armando Bartra resalta la “línea de claudicación” que traía la Confederación
General de Trabajadores. CGT, «M.
Barjonet, secretario del Centro de Estudios Económicos de la CGT, viejo
luchador sindical y teórico marxista, escribe esto en su renuncia: “Pero ahora
que 10 millones de trabajadores, de estudiantes y de franceses de todas las
condiciones participan en el más grande movimiento popular que nuestro país
haya conocido jamás, tengo que proclamar mi convicción de que es posible ir más
adelante, avanzar hacia el socialismo y por lo menos abatir el régimen
degaullista. No se ha respondido a la aspiración profunda de los obreros y de
los estudiantes a los que no se ha querido comprender. Las grandes formaciones sindicales y
políticas que se llaman de la clase obrera y de la izquierda, han contraído una
responsabilidad histórica a la que me es imposible asociarme por más tiempo.” » Los sindicatos franceses de todo el espectro han aprendido la lección,
no sé si han cambiado en profundidad, pero sí están mostrando que no quieren
ser rebasados por sus agremiados de manera tan vergonzosa como en aquellos
años. Están luchando por mantenerse al
frente, respetando las decisiones de las asambleas para contener a las bases,
dicen unos, para acompañar a los agremiados hasta donde estén dispuestos a
llegar, dicen otros. Ya se verá.
Otro
profesor, otra frase nos regresa al 2009: “El movimiento me parece masivo aunque ciertos colegas estén dando
cursos. Yo no había visto jamás tantos
participantes expresando su voto en Asamblea General. Nosotros hemos votado por una huelga activa
hasta el 2 de febrero – nos reunimos con los estudiantes y discutimos con ellos.
En la mayoría de las universidades, el segundo semestre (del año escolar)
comienza el 2, esa será la hora de la verdad para el movimiento.”
A
las 13:55 el Sindicato Nacional de Enseñanza Superior, Snesup, informó que el
Instituto Charles, perteneciente a la Universidad Denis Diderot, París – VII, “se encuentra en huelga desde el día de hoy”.
La
jornada de huelga de los universitarios de Ciencias Económicas, Facultad de
Derecho de la Universidad de Tours se podía leer desde ese día, cosa que yo no
he podido hacer aún hoy que escribo, en el sitio web La Nouvelle République. Igualmente, el sitio de Nord Eclair, reseñaba la jornada de
acción en el Instituto de Estudios Políticos (Science-Po) de Lille.
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150%'>El
ministerio les replica que esa supresión de plazas de investigación será compensada
por la “posibilidad [sic] de modular” la carga de enseñanza en
función de actividades de investigación.
Los científicos declaran que la puesta en práctica de estas modulaciones
es una medida peligrosa, hipócrita y contraproducente.
Explican
que es peligrosa porque le dejaría todo el poder al presidente de la
universidad y a su consejo de administración, mientras que nulificaría su
relación con el Consejo Nacional de Universidades, CNU, al ser ésta de carácter
meramente consultivo. Explican que,
actualmente, el CNU es un organismo verdaderamente representativo, y su
legitimidad como encargado de la evaluación de las universidades proviene de su
independencia. Al
quedar bajo la consideración del poder central (el ministerio), y de los
poderes locales (el presidente y su consejo administración), sería dependiente
de estos poderes y por ende perdería su legitimidad actual, así como su
composición, la cual ha estado garantizando una evaluación de los
universitarios por sus pares competentes, lo que es indispensable a toda
evaluación imparcial y equilibrada. Resaltan que el principio de independencia
está consagrado en todos los países con universidades de alto desempeño, porque
la independencia es indispensable a una investigación creativa y a una
enseñanza de calidad. La reforma
proyectada, dicen, favorecería, aún más, el clientelismo y el localismo, tan
criticados por el ministerio. Es
hipócrita porque ¿Cómo es que el ministerio
puede suprimir, por ejemplo, las plazas de tres buenos universitarios y
sostener, al mismo tiempo, que la modulación servirá para aligerar las cargas
de enseñanza de la mayoría de excelentes
investigadores de esas universidades? Y es contraproducente puesto que se aplica
improductivamente el presupuesto. Y sostienen
que “Evitar el despilfarro del dinero de
los contribuyentes es legítimo y necesario”.
El
hecho de que la gente que goza de gran reconocimiento en el medio científico
haga este tipo de declaraciones influye positivamente en la opinión pública
francesa, tanto como en los universitarios de todos los niveles. Y mella la confianza gubernamental. Este documento era de lectura obligada en las
asambleas generales como la de Toulouse del 29 de enero.
so-
� e u �/� �/� Estas formas de evaluación son rechazadas
dentro de la mejor de las ciencias duras por su carácter tan estrecho y sus
efectos perversos. Pero, fuera de este hecho, esta selección trae una cuestión
de epistemología fundamental: ¿Todas las disciplinas de la universidad entran dentro
de este modelo? Hay razones para dudarlo.”
“…No es una casualidad si las ciencias humanas han estado al frente
del movimiento. Se trata para ellas de defenderse contra las
maneras gravemente inadecuadas para juzgarlas.
El ejemplo más llamativo es el lugar privilegiado asignado a los
artículos dentro de las revisiones del comité de lectura que devalúa totalmente
la publicación de libros. Para los investigadores de disciplinas
humanistas, el objetivo principal y el asunto natural de su trabajo es el
libro. Uno está en pleno impasse epistemológico.”
“…La universidad sufre en primer lugar de su mutación demográfica. Ha
vivido mal una masificación que ocurre bajo el signo de la reducción de costos
y que se traduce en una pauperización. Tenemos que ver que estamos confrontados
aquí a un movimiento profundo, que viene de la evolución de las edades de la
vida, y que amplía el período de formación hasta los 25 años. La afluencia
hacia la enseñanza superior es entonces natural, independientemente del contenido
ofrecido. Dada
la cultura política francesa, dentro del imaginario colectivo, la universidad
deviene la prolongación natural de la escuela republicana gratuita y casi socialmente
obligatoria. Yo no creo plausible mantener el modelo de esta escuela
republicana hasta los 25 años pero yo entiendo porque la gente lo cree. Es constitutivo de nuestro país. Pero esta
especificidad se encuentra con otra, que juega en sentido inverso, a saber la
existencia de un sistema a parte para la formación de las elites, es el de las
grandes escuelas. Sucede que nuestros dirigentes, descendientes de ese circuito
de elite, están poco interesados por la universidad, cuando no la desprecian.”
“…Esta partición universidades/grandes escuelas se hace muy pesada. Por
otro lado, el problema de la
universidad es vital puesto que se trata de la
formación de las elites. Pero no de la
nuestra, la burguesía francesa dispone de un sistema ultraselectivo de gran
calidad para la formación de sus retoños, que tiene por añadidura la ventaja
única de ser gratuita. Mejor: puede que
le paguen a uno por aprender – ver Politécnico o Normal Superior. La universidad de masas, por el contrario,
tiende a ser tratada como un problema social. Nuestros gobernantes vienen a
descubrir que ella sería también un problema económico. Pero su consideración está condicionado por
el pasado: desean resultados pero no caros.”
Se pulsaban las fuerzas durante semanas y meses. Mayo se acercaba, y si se querían realizar
exámenes en junio, entonces mayo podría usarse para efectuar actividades susceptibles
de evaluación. Esto no le gustó a mucha
gente, se culpaba a los huelguistas, se culpaba al gobierno, se culpaba a las
dos partes. Nicolás Sarkozy anuncia, el
24 de abril, que se remunerarían las estancias de más de dos meses.
[1] Quiero entender que lo dice en el mismo sentido en que Armando Bartra
llama globalifágico al capitalismo “desmecatado” de nuestros días.
Casi nunca, pero ahora sí.
Al día
siguiente, junto con las noticias de que varias unidades de formación e
investigación, UFR, y universidades habían decidido irse a la huelga indefinida,
aparece el Llamado a la Huelga para el 2
de Febrero de 2009 que lanza la AutonomeSup (FNSAESR-CSEN-FGAF), organización
independiente, que no es ni de izquierda ni de derecha, pero que defiende a la
Universidad y a los universitarios, conocida por llamar a huelga sólo en muy
raras ocasiones.
Así la AutonomeSup constata:
“1) que en lo concerniente a la reforma de los
concursos de reclutamiento y de los masters que preparan los ministerios, estos
son inaceptables, en su contenido, porque constituyen regresiones considerables
con respecto a los concursos actuales, y son completamente irrealistas dentro
de su calendario;”
“2) Que en lo concerniente a la modificación del
estatuto de los universitarios, no obstante las discusiones informales y
contradictorias, ninguna modificación sustancial ha sido objeto de un acuerdo
escrito, y que las modificaciones presentadas, exceden las correcciones
sindicales propuestas (legalmente rechazadas por el Ministerio al CTPU), se
necesita un nuevo examen ante la instancia nacional paritaria.”
“Ante este doble bloqueo, no obstante todas nuestras
intervenciones y todas nuestras posiciones, AutonomeSup llama a todo el
personal de la universidades a la huelga el 2 de febrero para hacer durante
esta jornada de las universidades muertas: Exigimos la revocación de la reforma
de los concursos, y la apertura inmediata de verdaderas negociaciones sobre
este punto, y sobre la reforma del estatuto universitario, dentro de la
perspectiva de un nuevo proyecto de decreto a presentarse al CTPU. Si el Ministerio mantiene su obstinación y su
bloqueo, tendrá ante el país la responsabilidad del caos que podría
producirse.” “Jean-Louis Charlet Presidente de AutonomeSup París, el 28 de
enero 2009”
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